La despedida de Christophe Lemaire en Hermès

Hermès

La despedida de Christophe Lemaire en Hermès

Arena, minimalismo y liviandad en el último adiós del diseñador en la firma francesa

Mario Ximénez @marioximenez Hace 5 años, Christophe Lemaire se encomendaba a la ardúa tarea de coger las riendas de Hermès tras el romance con el cuero y un tintinean flirteo sexy obrado por Jean Paul Gaultier, que durante siete años (de 2003 a 2010) jugó al fetichismo ecuestre, tenista, aviador, texano (quién no recuerda ese desfile con Stephanie Seymour encaramada a un sombrero cowboy y una falda de ante cuajada de flecos), oriental y de qué forma no, parisino. Pero la casa del carruaje de caballos y la equitación hípica más popular del planeta bien cambió su piel con la venida de este francés creyente en el minimalismo más puro y masculino de todos.

El 6 de marzo de 2011, su 1ª colección veía la luz en un despliegue purista de caftanes, kimonos, capas y vestidos holgados que, curiosamente, trazan una poética línea en el tiempo con lo que ayer mostró en la Orangerie Férou de los Jardines de Luxemburgo en París. Tras la pasarela, gigantes cortinas en el naranja más popular del planeta –el naranja Hermès, claro– y sobre ella, ingentes cantidades de arena emulando las dunas de África o, a juzgar por lo que vendría después, del desierto marroquí. Cual misterio bereber, los brillantes ojos turquesa de la modelo de Josephine Le Tutour se clavaban en la arena reflejando un volátil traje de chaqueta en crudo con una camisa blanca asomando, tan solo acompañado de un pendiente geométrico –uno y solo uno, de reciente la tendencia marca su territorio– y unos mocasines masculinos de plataforma mínima.

Hermès

A continuación, más y más de la fórmula de Lemaire tanto en su fima homónima como en su paso por Hermès: prendas desapegadas del cuerpo, tonos neutro –a anormalidad del negro, el marino y el burdeos– y faldas tableadas hasta la rodilla con las que algunos suspiraron llorando esta emotiva despedida desértica. En una concesión a las diferencias, preciosos estampados geométricos que parecían querer emular ventanas, celosías y collages.

La próxima colección será diseñada por Nadège Vanhee, promotora de similares cánones en su paso por Céline y encargado en gran medida del triunfo de las hermanas Olsen en The Row, firma que ahora olvida para centrarse en la reciente era de Hermès. ¿Será este inicio tan emocionante como la despedida de su predecesor?

Hermès - Pasarela

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